― ¡Pues bien! ―exclamó con rabia D’Artagnan―, ¡Pues bien! Dejemos los huesos, ya que os empeñáis, en este maldito país, donde siempre hace frío, donde llaman buen tiempo a la niebla, niebla a la lluvia y lluvia a los diluvios, donde el sol es como...
Sigue leyendo