¡Pero dónde están las nieves de antaño!, se preguntaba el bueno, el miserable, el desdichado, el enamoradizo, el maldito François Villon. Qué pregunta. ¿Dónde van a estar las nieves del ayer, Villon? Pues en la nevera. Metidas en el congelador, he...
Siga leyendo