Un buen dia. Sin un peso en los bolsillo y aun me quedaban como 40 cuadras para llegar a la casa. El celular sin un puto minuto para hacer alguna llamada, y la cabeza me estaba empezado a bombear. Al menos me estaba llegando sangre. Fueron casi dos jabas de chelas las que nos tomamos. Éramos tres. Un compañero con su polola y yo. Si no nos hubiésemos quedado patos estaríamos chupando aun. Pero no se pudo. Por suerte que no se pudo más. Ahora solo me quedaba caminar esas malditas 40 cuadras para llegar a mi casa, a sentir un maldito dolor de cabeza por el resto de la tarde. Y tenía tanto que estudiar. No estaba seguro si mis viejos se habían ido a la casa de mi abuela ya. No podría aguantar una chuchada en ese momento. Me faltaban como 30 cuadras cuando sonó el celular. - ¿Que tal señor, como le va? - Kiuo hueón ¿En que estas? - Con terrible de sed ¿En que estas tu? - Caminando pa la casa, recién saliendo de un montón de botellas de chelas que me tiraron en la cabeza. Pero cicatrizo rápido. ¿Qué queris hacer? - Chuuuu, no se, sus chelas puede ser. - ¿Chelas? Naaaaaaaaaa, ni cagando. Un juerte podría ser, pero me tendrías que prestar guita o invitar. Quede en pelota. - Yap, igual puede ser, ¿Donde estas? - Me faltan como 30 cuadras pa llegar a la casa aun y voy a pata. - Toma una micro po cagao y vente pa acá. - Te dije que no tengo ni uno, cero peso. Ven a buscarme. - Chuuuu, no se si podré. Mi vieja salió pero debe estar por llegar. Cuando llegue agarro el auto y te llamo. ¿Estamos? - Dale, ahí nos vemos chau. - Chau. Su vieja siempre le pasaba el auto. A mi no me lo prestaban porque lo había chocado como 3 veces y me habían suspendido la licencia hasta fin de año. Seguí caminando. Ya me estaba empezando a cansar y no había ni una plaza ni lugar donde sentarse por esas calles. Solo debía seguir caminando hasta que llegaran a buscarme o que llegara a mi casa. Llegar a mi casa era mas probable que pasara en menos tiempo. Ya solo eran como 20 cuadras. De repente volvió a sonar el teléfono. Era mi viejo diciendo que se iban, que no me podían esperar más rato porque mi abuela no estaba bien. Que ella misma había pedido que llamaran a un cura para que la fuese a ver. Ya tenia más de 85 años, parece que llegando a los 90. Siemp...
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